El día de hoy 22 de junio en el marco de la reunión anual del sistema universitario jesuita, celebrado en esta ocasión en las instalaciones de la universidad iberoamericana León y en medio de la consternante noticia sobre el asesinato de los dos sacerdotes Jesuitas en el poblado de Cerocahui, Chihuahua, se llevó a cabo la celebración eucarística en memoria de los dos queridos sacerdotes Javier Campos Morales S.J. y Joaquín César Mora Salazar S.J. que se desempeñaron haciendo el bien en la sierra tarahumara.

“¿En estos momentos qué corresponde hacer como SUJ?, y con clara certeza concluimos que como universidades jesuitas necesitamos pronunciarnos para exigir justicia sobre este doble asesinato que refleja la violencia instalada desde hace años en nuestro país, la fractura del tejido social y la desdicha de muchas personas que haciendo el bien son víctimas de la delincuencia organizada, el dolor no nos callará, hemos alzado y seguiremos alzando la voz frente a la violencia y la injusticia buscando los cambios estructurales y culturales que el país necesita, tenemos que poner fin a la violencia en nuestro mundo y a tanto sufrimiento innecesario” Palabras del padre Arturo Sosa, prepósito general de la compañía de Jesús al enterrase de la noticia, mencionó la Mtra. Lorena Giacomán Arratia, Asistente de Educación de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús.

Comenta que seguiremos trabajando universitariamente en la búsqueda de alternativas para solucionar problemas en temas de derechos humanos, crisis socioambiental y formación de verdaderos agentes fieles a nuestra misión. Posteriormente dio lectura al comunicado emitido por la Compañía de Jesús el día de ayer 21 de junio condenando estos violentos hechos y exigiendo la recuperación d ellos cuerpos de sus hermanos jesuitas, además de la implementación de medidas para salvaguardar a las personas de esta comunidad, que como muchas otras en el país sufren las olas de violencia actual en nuestro país.

Comunicado emitido por la Compañía de Jesús el 21 de junio del 2022.

Durante la celebración eucarística dieron sus palabras cuatro jesuitas en honor a la memoria de los sacerdotes acaecidos en Chihuahua, primeramente el actual Rector de la Universidad Iberoamericana León el Mtro. Luis Alfonso González Valencia S.J., hablando del sentido de hacer obras por el bien, ya que el mal y la violencia no pueden terminar ni desaparecer el amor ni el legado que se deja, como el legado que dejaron los hermanos jesuitas que dedicaron sus vidas a los más desprotegidos en la sierra tarahumara, acompañaron al pueblo rarámuri, aprendieron su lengua y dieron esperanza, a través de estas acciones que realizaron en vida invitan a contribuir a la mejora de este mundo, Javier Campos y Joaquín Mora son de alguna manera profetas en sus acciones y los frutos de su acompañamiento al pueblo desfavorecido, brindando palabras de alegría y esperanza, además de su constante agradecimiento por el pueblo que les dejó tantas enseñanzas; para finalizar su participación el Mtro. Alfonso dio un agradecimiento por la vida de estos dos hombres ejemplares contando anécdotas de aquel ayer cuando tuvo el gusto de conocerles.

Posteriormente cedió la palabra a nuestro Rector el Dr. Luis Arriaga Valenzuela S.J. quien pretende dar palabras de esperanza en medio de la desesperanza, relató el momento en que recibió la noticia y recordó la misión de Fe y Justicia que les encomendaron cuando entraron a la Compañía de Jesús, los ideales y fundamentos del modo de actuar enseñado por San Ignacio de Loyola, y hoy frente a este asesinato de los dos apreciados jesuitas que vivieron su vocación hasta el final. “Nadie me quita la vida, Yo la entrego libremente” citó del evangelio de San Juan el Dr. Luis Arriaga para hacer atribución a sus hermanos jesuitas.

Habló de el lugar donde encontramos fuentes de esperanza en medio de la desesperanza, y celebra la revelación en su totalidad, como se descubrió en la vida de Javier y Joaquín, que vivieron alegrías y pesares como todos nosotros, menciona que nuestra espiritualidad se encuentra en medio de la desesperanza, cruzar ríos y afrontar los retos es el momento de construir, abre la invitación a todos a seguir este evangelio de Amar y Servir hasta la Muerte.

Siguió el P. Ismael Bárcena S.J. quien menciona su consternación y recuerda la reunión de hace unas semanas donde estaba el Gallo, siendo dicharachero y cantando como gallo, de ahí su apodo de “El Gallo Campos” y demás anécdotas de este hombre alegre y sencillo; y a Joaquín, con quien convivió en la Sierra Tarahumara, un hombre sencillo y silencioso, calmado, le gustaba el yoga y en resumen un buen hombre.

Menciona que ambos estuvieron al “Pie de cañón” en la Sierra Tarahumara, y fueron premiados de cierta manera morir estando con la gente por la que lucharon y con quienes convivieron tanto, además de mencionar y reprobar a los responsables de estos hechos y exigiendo al gobierno tomar medidas reales y dejar de lado su incapacidad de entender y el esconder los hechos dramáticos que acontecen en nuestro país, pero las universidades jesuitas y toda la comunidad jesuita quiere poner cara al crimen organizado e incentivar a la sociedad a actuar, tener la valentía y la inteligencia de denunciar y alzar la voz, agradeciendo la inspiración de Javier y Joaquín.

Por último, pero no menos importante, dio sus palabras el Rector de ITESO, el Dr. Alexander Paul Zatyrka Pacheco S.J., menciona el examen final de los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, la contemplación para alcanzar amor, que es una invitación a tomarse el pulso y percibirse a través de esta apertura de la conciencia, y apreciar el milagro de la vida, contemplarse a sí mismo con amor, usar nuestra libertad y aprender que sirve para entregarse libremente amando y dando vida a los demás. Menciona que Joaquín y Javier vivían enamorados de la creación, de Dios y de su vocación en el pueblo rarámuri, incidiendo y amando a la manera de Dios, terminando con un agradecimiento por la vida de estos hermanos jesuitas que vivieron enamorados y compartiendo ese amor.

De esta manera, continuó la celebración eucarística y dio fin con el agradecimiento de todos los presentes por la vida y las obras que dejan de legado Javier y Joaquín para servirnos de motivación e inspiración para actuar por la Justicia en México.

Por Blanca Gutiérrez

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